2. Si el olfato falla puede estar ligado a la pérdida de apetito, a la malnutrición, problemas de riñón o a trastornos psiquiátricos, como la ansiedad o depresión. “La relación entre las disfunciones olfativas y determinadas enfermedades neurodegenerativas, como las enfermedades de Alzheimer y Parkinson, es cada vez más evidente”, anota José Luis Cantero, profesor de Fisiología y director del Laboratorio de Neurociencia Funcional de la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla).
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3. La temperatura varía en función al estado emocional, aunque la nariz suele ser más fría en las mujeres. Además expresa una reacción del organismo. «A más baja la temperatura de la cavidad nasal, peor es la respuesta inmune y más proliferan los virus, los resfriados y la sinusitis. Por eso la alegría, que calienta la nariz, puede potenciar la respuesta inmune”, indica Emilio Gómez, investigador de Psicología Experimental de la Universidad de Granada.
La temperatura nasal también disminuye con la mentira y la ansiedad, pues produce una vasoconstricción

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Una nariz fría puede deberse a que la persona está mintiendo